domingo, 14 de marzo de 2010

CAPÍTULO 1: LA FRÍA MIRADA QUE ELLA CONTEMPLÓ



El despertador suena. Llegó el momento de mover el cuerpo una vez más. Berónica, aún con pesar, pero vuelve a la tierra de los concientes a paso lento. Vió que el reloj marcaba las 6:50 pm; alista todo lo necesario. Se lava, se peina, y por último sale, confiada en que su marido tendría su llave propia. Baja de prisa. Piensa tomar un taxi, mas resuelve que ir a pie es lo más indicado. Mientras camina, aún hipnotizada por la delicia de un sueño prolongado, repara en detalles que antes no se había percatado. Recordó su desbalanceado e inapropiado almuerzo diario: panes con chicharrón. Como resultado de tan terrible dieta, luce las concecuencias abdominales.


Llega la gimnasio. Entra al vestidor, se cambia y, como ganándole al tiempo, se va hacia una ventana y observa a las personas cual si fuesen grandes hormigas. Pese a su obligada soledad no desea buscar a los otros alumnos para entablar amistad. "Mejor que vengan ellos" era su filosofía. Pasan 15 minutos y se cansó de la espera, por lo tanto decidió pasear por el salón de máquinas. Ve poca gente, piensa entrenar con la bicicleta, pero se retracta acotando que sería un esfuerzo inútil, ya que en la clase de tae-bo ejercita lo suficiente como para matar a todo un ejercito de bacterias.

Ya no tiene más que hacer, por tanto, decide regresar. Sin embargo, como impidiendo su destino, sucedió algo que en tan solo una fracción de segundo le hizo pensar: "Ay, ¿por qué a mí?". Su rostro imitaba muy bien el rojo de la sangre y, por alguna oculta razón, no da un paso más. A cierta distancia se encontraba un jovencito de aspecto muy peculiar, con una vestimenta tan oscura como la suya y una mirada fría y penetrante. Una mezcla de sentimientos sublimes como siniestros inundan su mente, conducidos por aquél enjuto ser viviente. Vuelve a su realidad y concluye que sentir algo así era ridículo sobre todo considerando la fuente de tales sensaciones. Entonces, le demuestra una sonrisa, la cual es devuelta, para agrado y sorpresa de Berónica, ya que así queda descartada toda idea de antipatía existente.
Sin notarlo, el muchacho la observa de pies a cabeza, mientras ella espera a la eminencia más importante del momento. El objeto a estudiar es obstruído por la personalidad mencionada. Ya en el salón, todos se colocan en posiciones. El profesor enseña cada movimiento dos o tres veces y luego se lo dejaba a ella. Como siempre, se encontraba en contínuo estado de relax. Pero en eso, se da cuenta que el muchacho que vió en el salón de máquinas la observaba detenidamente. No le quita la mirada, resultando incómodo para la mujer. No le quita la mirada, resultando incómodo para la mujer, quien siente como si la desvistiera con la mente. Un objetivo de prueba desconocido. Terminada la clase, aquél realiza una desaparición fugaz.


Ella regresa al vestidor. Después de la clase de Tae-bo siguen muchas más. No obstante Bero decide irse y que otros ocupen su lugar. Ya cambiada, baja y entrega su llave. Toma su carné y antes de retirarse, se va a la juguería y pide uno de naranja. En eso, ve a Fausto subir del sótano., lugar donde el refresca su cuerpo entero. Le sugiere un yogurt. Ella lo piensa y llega a la determinación de que ese no solo le calmaría la sed, sino que le sería más nutritivo. De esta forma, pide uno con sabor a lúcuma. Lo Acaba y se despide de todos.


Camina muy tranquila a su casa, pensando en su esposo y su hijo. De pronto, ella queda estática al ver una escena que jamás imaginó presenciar. Cuatro seres muy extraños, todos uniformados, se aproximan a ella. Le dan ganas de correr en busca de ayuda, pero el miedo provoca en ella una inoportuna parálisis corporal. Está a punto de gritar, pero antes de que ocurriera, uno de esos seres se le acerca más y, con un tono calmo, le habla.


- ¿Usted es Berónica quispe?

- Sí. ¿Por qué?


Quien está al mando le explica que son los soldados al servicio de la nación de los ángeles ethereal perteneciente al mundo de los ángeles oscuros, los ethsolds. En seguida, uno de ellos coge un aparto portátil y lo enciende. Berónica presencia miles de particulas girar en su entorno. Comienza ver borroso en una dirección hasta que surge una pequeña luz que se va haciendo cada vez más grande. Los seres la sujetan fuerte para llevársela consigo. Pero tal es la desesperación que experimenta, que siente como en el interior de su masa corporal nace un tipo de energía el cual le genera demasiado frío. Y en el instante en que uno de los raptores le fuerza aún más, expone la vibración mencionada y de un solo golpe lo hiere. Esto provoca que el soldado desaparezca, partiéndose en millones de partículas que son esparcidas y tragadas por coberturas de luz en el espacio, como si fuese transportado a otro lugar.......



..... continuará

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada